Inicio · Obra · Casa entre dos muros
Una casa de pueblo de 1940 en Vejer, con seis metros de fachada y dos medianeras ciegas. El encargo era que entrara luz sin abrir ni una ventana a la calle.
El encargo
La casa llevaba once años vacía. Tenía la estructura de madera vencida en la crujía del fondo, humedad de capilaridad en toda la planta baja y una escalera que se comía el único hueco por el que podía haber entrado luz.
Los dueños querían tres dormitorios y trabajar desde casa los dos. Y una condición que lo ordenó todo: no querían mirar a la calle. Vejer en agosto es un desfile de turistas a un metro de tu ventana.
Así que la luz tenía que venir de arriba y de dentro. Vaciamos la crujía del fondo entera para hacer un patio de 3 × 4 m, y a partir de ahí la casa se organizó sola: todo lo que se usa de día mira al patio, todo lo que se usa de noche queda contra los muros.
Tres decisiones
Ponerlo en el centro era lo evidente y habría partido la casa en dos mitades pequeñas. En el fondo, la planta baja se queda de una pieza y el patio hace de final: se ve desde la puerta de entrada, a catorce metros.
Estaba pegada a la calle y tapaba el único hueco existente. Llevarla al muro medianero costó rehacer forjado, pero devolvió a la casa la ventana que ya tenía en 1940.
Al picar apareció mampostería de piedra ostionera, la de aquí. Se limpió y se dejó como está: no es un gesto, es que revocarla habría costado 6.000 € y habría tapado lo único que la casa tenía de origen.
Cómo salió
La primera conversación es gratis y sirve para saber si el proyecto es viable. Si no lo es, te lo decimos ese mismo día.
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