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Aquí no hay contraseñas. Escribe tu correo y te mandamos un enlace que vale una vez y caduca en 15 minutos.

Guardamos tu correo, la dirección de internet desde la que lo pides y qué navegador usas, para dejarte entrar y para detectar si alguien intenta entrar en tu cuenta. El enlace y la sesión no se guardan en claro: solo una huella suya. Si alguien nos robara la base entera, no podría entrar en tu panel.

La otra cara, que te decimos por delante: quien pueda abrir tu correo, puede abrir tu panel.

Quien lo trata es François Bertrand (Faroforge). Puedes pedir verlo, corregirlo o borrarlo escribiendo a hola@faroforge.com. Todo el detalle, en Privacidad.

Aquí no hay contraseña. Te mandamos un enlace al correo, lo pulsas y ya estás dentro. Una contraseña menos que recordar y una menos que te puedan robar.

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