El teléfono va fijo en la barra
La mitad de quien entra en la web de un dentista solo quiere el número. Esconderlo detrás de un «Contacto» convierte una llamada en un abandono, y en una clínica la llamada ES la venta.
Este negocio es inventado: el nombre, el dominio, los precios y la petición no son de nadie. La web sí: está entera aquí debajo.
Arrastra la barra para ver cómo estaba antes. Los botones de arriba la ponen del tamaño que quieras y se puede navegar por dentro.
Así se mantiene una web nuestra
«Añadir urgencias el mismo día a la barra de arriba»
Su plan lleva 3 cambios grandes al mes —una sección rehecha, una página nueva— y cada uno está hecho en 3 días laborables. Uno como este no es de esos: cambiar un precio, una hora o un texto se hace el mismo día y no gasta cupo.
Por qué está así y no de otra manera
La mitad de quien entra en la web de un dentista solo quiere el número. Esconderlo detrás de un «Contacto» convierte una llamada en un abandono, y en una clínica la llamada ES la venta.
Ninguna clínica de la zona los publica. Publicarlos es lo único que separa esta web de las otras cuatro que ese paciente va a mirar el mismo día — y filtra de paso al que venía buscando lo más barato.
Se ve el local y se ve al equipo, con nombre. Una foto de archivo dice «esto podría ser cualquiera», que es exactamente lo contrario de lo que compra alguien que va a dejarse tocar la boca.
Escaneamos la tuya y te decimos cuánto tarda en abrir, con qué está hecha y qué lleva ahí sin tocar desde hace años. Un minuto, sin dejarnos el correo y sin hablar con nadie.
Ves el precio exacto antes de pagar nada. Si el día 2 la página de inicio no te convence, te devolvemos lo que pagaste. Y la cuota se corta desde tu panel el mes que quieras.