Los huecos de hoy, en la portada
Lo que busca quien entra en la web de una barbería a las cinco de la tarde no es la historia del local: es si queda hueco esta tarde. Está arriba, con las horas libres marcadas, antes de cualquier texto.
Este negocio es inventado: el nombre, el dominio, los precios y la petición no son de nadie. La web sí: está entera aquí debajo.
Arrastra la barra para ver cómo estaba antes. Los botones de arriba la ponen del tamaño que quieras y se puede navegar por dentro.
Así se mantiene una web nuestra
«Subir el corte a 16 € y quitar el hueco de las 20:00»
Su plan lleva 3 cambios grandes al mes —una sección rehecha, una página nueva— y cada uno está hecho en 3 días laborables. Uno como este no es de esos: cambiar un precio, una hora o un texto se hace el mismo día y no gasta cupo.
Por qué está así y no de otra manera
Lo que busca quien entra en la web de una barbería a las cinco de la tarde no es la historia del local: es si queda hueco esta tarde. Está arriba, con las horas libres marcadas, antes de cualquier texto.
Tres pasos —qué, con quién y cuándo— y ni un campo de más. Pedir la tarjeta para una cita de 16 € cuesta más citas de las que salva; el que falla dos veces sí paga señal, y eso se dice en voz alta.
En una barbería la gente vuelve a una persona, no a un local. Que el sitio te diga «ese día tu barbero libra» ANTES de reservar evita la única cosa que hace perder un cliente fijo: presentarse y que no esté.
Escaneamos la tuya y te decimos cuánto tarda en abrir, con qué está hecha y qué lleva ahí sin tocar desde hace años. Un minuto, sin dejarnos el correo y sin hablar con nadie.
Ves el precio exacto antes de pagar nada. Si el día 2 la página de inicio no te convence, te devolvemos lo que pagaste. Y la cuota se corta desde tu panel el mes que quieras.
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